“Ver un asentamiento humano en plena Antártida es emocionante”

Carmen_Rey_IGME pro2 REDCarmen Rey ha vivido en la Antártida lo que considera una experiencia más que positiva. “La Antártida varía poco respecto a lo que te imaginas, aunque llegas aquí con ideas preconcebidas. Era un poco reticente a la aventura por el barco, por la idea de compartir camarote, pero al final la experiencia es mejor de lo que esperaba”. Se considera afortunada respecto a quienes conocen la Antártida desde el campamento en tierra: “en ese sentido no ha habido ninguna dificultad, sino que todo ha sido muy cómodo”. Si bien, aceptando la contrapartida de los vaivenes de la travesía: “En general, hemos tenido muy buena mar y cada uno ha llevado los mareos como ha podido, cada uno con sus trucos”.

Esta madrileña vino a la Antártida para participar en la campaña de geofísica marina y en un primer momento contaba que en esta singladura por el Polo Sur los primeros días lo único que avistaban eran icebergs. Una “desolación” paisajística a la que se sumaba la carencia de fruta fresca a la que tuvo que hacer frente en estos días: “echamos de menos la falta de fruta desde que partimos de Ushuaia”.

Carmen nos explica que en la base del Hespérides existen dos dispositivos de nombre imposible y funciones desconocidas para los ajenos al mundo de la geología, el gravímetro y el magnetómetro que recogen datos mediante una sonda a 20 metros de profundidad. Con ellos van “escaneando” los fondos de este continente helado para hacer el retrato más preciso de la Antártida, aunque ello supongo que por cada línea, cada trayectoria haya que realizar varias pasadas -ya van por la 29-. La minuciosidad del trabajo es tal que la trayectoria del buque científico se ha ido modificando según iban descubriendo cosas nuevas y también, claro, cuando un iceberg se interponía en su camino. El recorrido cambia en función de cuestiones como “que la capa de sedimentos sea más espesa de lo que crees o que no haya una reflectividad tan buena como estaba previsto en un primer momento”. De ese modo se navega más al norte o más al sur para afinar ese retrato de trazo fino que están dibujando los investigadores españoles en la Antártida. “Soy la encargada con dos compañeros del Real Observatorio y la Universidad de Granada de los campos potenciales, es decir, los que analizamos las diferencias en la densidad en el suelo y que desde la geomagnética interpretamos cómo se ha movido una placa respecto a otra para contar cómo se abrió la Antártida, cómo surge esa corriente circumpolar alrededor de la Antártida”.

En cuanto a las posibilidades de repetir, a Carmen le apetecería regresar a lo que define como esta “experiencia de campo única”, pero es sincera al decir: “Ya veremos si cuentan conmigo”. Entre los recuerdos que se lleva, nos regala uno: “La llegada a la base es espectacular, porque de pronto te acercas a un lugar como éste donde por primera vez ves un asentamiento humano. Subimos de inmediato todos a cubierta. Es emocionante”.

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